Futuros, cosmos e internet.

Futuros, cosmos e internet.

Futuros, cosmos e internet.

25 jun 2024

25 jun 2024

25 jun 2024

Núria López

Núria López

Núria López

Es el año 2024.

Hay más de 8.000 millones de personas en la Tierra. Vivimos con el mundo al alcance de la mano. Nos aferramos a un portal de bolsillo que promete sueños de evasión, pero nos deja una sensación de vacío.


Sin saberlo, la suma de estas interacciones es mayor de lo que jamás hubiéramos imaginado: el tiempo que pasamos en nuestras pantallas sumará 30 años de nuestra vida, despiertos.

Es el año 2024.

Hay más de 8.000 millones de personas en la Tierra. Vivimos con el mundo al alcance de la mano. Nos aferramos a un portal de bolsillo que promete sueños de evasión, pero nos deja una sensación de vacío.


Sin saberlo, la suma de estas interacciones es mayor de lo que jamás hubiéramos imaginado: el tiempo que pasamos en nuestras pantallas sumará 30 años de nuestra vida, despiertos.

Es el año 2024.

Hay más de 8.000 millones de personas en la Tierra. Vivimos con el mundo al alcance de la mano. Nos aferramos a un portal de bolsillo que promete sueños de evasión, pero nos deja una sensación de vacío.


Sin saberlo, la suma de estas interacciones es mayor de lo que jamás hubiéramos imaginado: el tiempo que pasamos en nuestras pantallas sumará 30 años de nuestra vida, despiertos.

Guardar.

Capturar.

Marcar

Pero aún así, nos desplazamos, sin intención ni propósito de saber adónde vamos. La verdad es que no somos nosotros. Son las herramientas las que nos desconectan: dispersas por plataformas, contaminadas de ruido y compitiendo por nuestra atención.


Los años que pasamos en un bucle de consumo infinito no significan nada si no tenemos forma de digerirlo. De encontrar orden en la aleatoriedad. De convertir el caos en calma. ¿Y si pudiéramos hacer todo esto y más?


El futuro de Internet está a punto de cambiar: de contenidos superficiales y fugaces que adormecen nuestra mente a bibliotecas ricas y organizadas que amplían nuestra conciencia.


Olvídese de los agujeros negros que no nos llevan a ninguna parte. En el Cosmos, nos llevan precisamente adonde tenemos que ir, aunque aún no lo sepamos.

Atentos.